Prosa / Sola en su habitación
Sola
en su habitación
Sola en su habitación. No puede pensar, no puede
hablar, no puede salir.
Una fuerza irremediablemente mayor que su propia voluntad está acabando
con ella. No sabe de dónde viene, simplemente sabe que la detiene. Y ya no
puede ni respirar.
Confundida en su realidad individual, no comprende
lo que pasa. No consigue
salir, no puede comprender como pudo imaginar una vida tan ideal y
perfecta, cuando ahora se ha dado cuenta que la realidad es mucho más vana,
complicada y que no existe ese mundo ideal que imaginaba, pero comprende
que los deseos de querer conseguir, llegar a vivir esa realidad tan anhelada son
cada vez mayores. Quiere vivirla y ser feliz, sin que nada ni nadie estropee su
vida en su irrompible burbuja de sentimientos, que la han ido dominando. Y tan
sólo le queda soñar. ¿Por qué la vida es tan cruel con ella? ¿Por qué no
la deja ser
feliz? ¿Qué se lo impide?
La soledad se apodera de ella, la tristeza y la melancolía
pueden más que sus
ganas de seguir y así, ganada por un sentimiento, su vida acaba cayendo, el
triste
aliento del desengaño la envuelve, y se prepara para morir.
Su espíritu no la acompañará más, su alma queda fuera de su cuerpo, vagando
mientras busca el alma que le falta para vivir, su mente, absorta de
pensamientos y
deseos, se dispone a abandonarlos y su corazón, que de tanto dolor la está
matando, se queda ahí en su cuerpo, como un simple adorno más del traje a
juego
con el papel que le ha tocado interpretar.
Sin embargo, su corazón se resiste a abandonar, no
desiste en su intento de
volver a sentir y una fina llama de su último aliento de vida queda ahí. Su
sentimiento, lo más importante que jamás haya tenido, queda guardado, para que
quizás algún día reviva feliz por fin, cuando haya encontrado y se una sin
que
nada le importe, al alma que deseaba fervientemente, tanto que hasta le es
imprescindible para vivir. Una alma, la cual a ella, también la buscaba.

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