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La técnica de impresión de órganos nos acerca a la eternidad
Produce tejido vivo en tres dimensiones susceptible de crear órganos
que pueden ser implantados en humanos
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Investigadores norteamericanos usan la misma
tecnología de una impresora de chorro de tinta para imprimir tejidos.
Esta nueva técnica abre la posibilidad de crear órganos completos a
partir de nuestras propias células que pueden ser trasplantados para
sustituir miembros dañados del cuerpo, acelerar el crecimiento de un músculo
o permitir una reconstrucción facial. Por Raúl Morales.
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La ingeniería de tejidos se está
convirtiendo en un campo clave para el desarrollo de técnicas que en
unos años pueden revolucionar la medicina.
La última contribución de la ingeniería de tejidos es la “impresora
de órganos” desarrollada por Vladimir Mironov, de la Universidad
Médica de Carolina de Sur y por Thomas Boland, de la Universidad
de Clemson, con el apoyo de la NASA o empresas como Canon
y Hewlett-Packard.
Estos investigadores han usado el mismo mecanismo de una impresora de
chorro de tinta convencional para producir tejido vivo en tres
dimensiones. Básicamente, lo que han hecho es imprimir capas
alternativas de células y un gel para generar estructuras
tridimensionales.
En este caso, los cartuchos de tinta han sido rellenados con una solución
de células. Además, el software que controla cómo ese fluido se
descarga del cartucho ha sido reprogramado. La función de papel la hace
el gel biodegradable, diseñado en la Universidad de Washington, que se
solidifica cuando alcanza los 32 º C de temperatura.
Esta técnica podría servir para fabricar “mini” órganos o para
probar nuevos fármacos, aunque la idea de sus desarrolladores es que en
el plazo de diez años se puedan imprimir órganos enteros, como un
corazón , un hígado o un riñón.
Primeras aplicaciones
La impresión de tejidos es mejor y más rápida que otros métodos para
fabricar células y abre el camino para solucionar uno de los grandes
problemas de la ingeniería de tejidos: desarrollar una red
tridimensional de vasos sanguíneos antes de transplantar células o
tejidos.
La utilización de esta técnica en el campo de los trasplantes será
revolucionaria. La impresión de tejidos permitirá desarrollar, por
ejemplo, páncreas bioartificiales para trasplantarlos a un diabético (hay pocos donantes de este órgano y su trasplante es muy
dificultoso),
acelerar el crecimiento de un músculo para salvar una extremidad o
facilitar una reconstrucción facial.
Hoy en día, en cirugía plástica es necesario trasplantar músculo de
algunas partes del cuerpo del paciente para prevenir una amputación.
Imprimiendo vasos sanguíneos sería posible hacer crecer un músculo
fuera del cuerpo del paciente para luego trasplantarlo, incluso a partes
tan sensibles como la cara en casos de parálisis facial.
Principales problemas
Según sus desarrolladores, este trabajo es de vital importancia para
alcanzar el sueño de crear órganos a partir de nuestras propias
células.
El principal problema con el que se encuentran es que, por el momento,
esta tecnología no es capaz de crear un órgano por el que circule la
sangre, aunque sí puede imprimir un tejido de cinco centímetros de
grosor (cómo un riñón) en sólo dos horas, incluidos los vasos
sanguíneos.
El próximo paso es imprimir las partes más minúsculas de un órgano,
justamente aquellas que lo hacen funcionar. Si se consigue esto, el ser
humano daría un paso más hacia su eternidad.
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